Balance de fin de año.

Agradezco: 
1. Por haberme permitido la escucha, por haber encontrado un espacio de refugio donde verdaderamente abrirme a comprender mis propias señales.
2. Por proponerme vincularme desde un lugar más honesto conmigo y con el otre.

3. Por permitirme la naturaleza (quizá este ha sido el mayor de los pequeños logros) y entender cuánto me importa su bienestar y su presencia.
4. Por haber ayudado a generar redes de mujeres más amplias, transoceánicas y reales (el I Encuentro de Mujeres y Escritura en Montevideo, todo que está ocurriendo con Índigo Editoras…).
5. Por aprender a amar los procesos y a tenerles paciencia.
6. Por haber incluido en mi vocabulario cotidiano la palabra «autocuidado», tanto en el plano emocional como en el laboral.
7. Por acompañar los caminos del feminismo global desde donde estoy ubicada, sin soñar con enormes cambios de un día para otro, más bien entendiendo que el paso a paso es clave para avanzar y que nuestro papel individual SÍ CUENTA.
8. Por volver a mi tierra en paz y redescubrirla con asombro.
9. Por entender de una vez que la mente no lo puede todo, y que sin equilibrio la vida se gasta.
10. Finalmente, por tomar la decisión de dedicarme a esto que amo: escribir, compartir, generar redes y refugios allí donde estoy.

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