Longing for the sea

Registro de un anhelo

Desafío creativo

7 días / 7 imágenes / 7 textos

24/09-30/09

 

En el mar aprendí a nadar: de agua dulce a agua salada; fue mi primera casa y un día le dije a alguien que ojalá sea la última. De niñas íbamos al mar para chocar los cuerpos contra las olas. Teníamos miedo de ser absorbidas por un remolino y quizá es por eso que el mar se parece a la poesía.

En nuestro mar (y cuando digo nuestro me refiero a quienes nos encontramos en esta semiótica y este lenguaje) los ojos pueden abrirse en las profundidades y pueden verse las formas borrosas de los barcos y las rocas. Hay algo de lo incomprensible que se queda impregnado en nuestra piel cada vez que la sal deja sus surcos como huellas de caminos en los brazos, como un soplo de impermanencia.

En nuestro mar sumergimos los melocotones (o duraznos, ya no sé) y cuando nos los llevamos a la boca saben a sal. En ese segundo de contacto entre la piel áspera de la fruta y la superficie de la lengua, se anida la inexistencia del tiempo.

La significancia del agua en el mapa de mi intimidad tiene que ver con lo invisible. Es el signo de lo que evoco. Está más presente en la no escritura que en la escritura. Se asoma desde mí hacia una ventana de cortinas blancas.

Me suceden otras cosas con el agua. Casi nunca tengo sed. Escapo de la lluvia y otras veces voy a su encuentro. Lloro por todo: de emoción, de ternura, de alegría, de tristeza, de impotencia, de dolor, de risa; por empatía o por nostalgia. Pero el mar es la forma que toma el agua en mi biografía. El mar es lo que extraño, furiosa, cuando miro por las ventanas de los colectivos de Buenos Aires. El mar aparece a veces, cuando estoy sentada en la terraza de mi casa y suena a lo lejos el tren y pienso que es la bocina de un barco. O cuando el rugido de la ciudad se parece al sonido brutal de un acantilado.

Algo he aprendido estando lejos: el mar no es lo que le sucede a la tierra, sino al revés. La materia líquida de nuestra naturaleza interna se traduce en este espejismo de sal y arena.

Busco el mar pero también el mar me busca: acudo a su llamado. Es como un nudo en la garganta. Es a donde vuelvo desde ninguna parte. Es hacia donde parto, incansable.

Carla Santángelo

 

Hace unos años, Gabriela me contó que a menudo, caminando cualquier ciudad, tenía la sensación de que detrás de la próxima esquina encontraría el mar. Por todas partes aparecían sus señales y ella las seguía casi por inercia. Ella por entonces vivía en Italia, en una ciudad sin costa. Gabriela, que nació frente al océano Atlántico, sentía dentro de sí un llamado de agua entre los adoquines, los muros, los edificios siempre color de luz mojada. Se dio cuenta de que el mar que tanto anhelaba estaba ahí cada vez que lo evocaba y que podía sentir esa saudade con su cámara. Entonces decidió ir en busca de su mar interior: su anhelo. Así nació la idea de Longing for the sea, un proyecto que retrata la metáfora: retrata lo que no hay allí donde nosotras sí lo sentimos.

 

Gabriela y yo queremos abrir este proyecto a la participación colectiva porque la literatura y la fotografía trabajan con la imaginación y la imaginación es el origen de un mundo más bello. Queremos que cada una de nosotras sienta cuál es ese anhelo que está siempre presente en sus vidas (puede ser el anhelo del otoño, el anhelo de un lugar de infancia, el anhelo de la naturaleza, el anhelo de la madre, el anhelo de un amor; cada una deberá preguntárselo y tratar de ser honesta) y que lo registre durante siete días a través de un texto y una fotografía. El texto y la foto trabajan con la evocación de ese anhelo, no con la cosa en sí. Como Gabriela, podemos encontrar el mar de una pared descascarada con una línea atravesándola (acercamiento a ese horizonte imaginario que la acompaña siempre) o en una foto de nuestra infancia. Pero nunca fotografiamos el mar.

 

 

Este desafío creativo trae muchas sorpresas:

  • Cada día, Gabriela y yo iremos compartiendo en nuestras stories de Instagram las fotos y textos que más nos gusten, de este modo ocurre algo que creemos importante: nos leemos y nos visualizamos entre contemporáneas.
  • De esa selección, al final del desafío elegiremos 10 historias que formarán parte de un fanzine comunitario que se publicará paralelamente en Berlín y en Madrid.
  • Durante el desafío, abriremos las inscripciones para participar en dos experiencias vivenciales con nosotras:
    • Inverno no mar, un retiro de escritura y fotografía en la costa portuguesa entre el 6-9 de diciembre de este año.
    • Escritura para estar presente, un círculo-taller online para conectar con la propia escritura, explorar nuestra identidad y nuestro estar en el mundo.
  • Entre aquellas que completen el desafío se sorteará una plaza para participar en Escritura para estar presente y a todas las participantes tendrán un 5% de descuento para asistir al retiro Inverno no mar.

¿Cómo participar?

  • Debes anotarte en el cuadrito que compartimos aquí debajo. Te enviaremos un mail recordatorio el día antes de comenzar el desafío con algunas ideas y consejos para inspirarte.
  • Debes elegir qué anhelo quieres registrar. Si tienes dudas o necesitas orientación, te respondemos a través del inbox de Instagram en @maitenacaiman
  • El desafío tendrá lugar paralelamente en el grupo privado de escritura Maitena Caimán y en nuestros muros de IG. Puedes compartir tus registros en una de las redes o en las dos.
  • Cada entrada debe marcarse con el hashtag #longingfortheseaMC y #maitenacaiman para que podamos encontrarnos.
  • Al final del desafío, nos comunicaremos con quienes hayan resultado seleccionadas para detallar la publicación del fanzine.

 

INSCRIPCIONES CERRADAS

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