Ica. Perú

Puede que nosotras, mujeres, seamos las únicas en hablar de los nacimientos y de la muerte de los hijos. Las únicas en hablar de la soledad profunda frente al otro que observa. Mírame las manos: las he dejado llegar hasta el final siempre. Hazañas perdidas. Mírame los muslos, las arterias, las yemas francas de las manos otra vez, mírame.

Tú y tu lucidez inocente.

 

 

Este texto forma parte de la escritura de Estudio de aves en vuelo.

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