La escritura es solitaria. Muchas de nosotras, hasta que internet se hizo algo común en nuestros días, ni siquiera pensábamos que en alguna parte podrían existir tantas personas afines a nosotras con quienes compartir nuestra pasión por la escritura cotidiana. Por eso nace este hogar: para que podamos compartir nuestros textos, poemas, fragmentos de diario, reflexiones o lecturas que nos hagan volar. Es revolucionario darse cuenta de que la soledad de la escritura puede salvarse mediante espacios como estos, interconectados y, al mismo tiempo, íntimos.

He creado este espacio porque conocí algunas mujeres en cuyos diarios se puede habitar como si fueran mundos. Es necesario que le perdamos el miedo no solo a mostrar nuestros escritos, sino a atrevernos a escribir la historia que solo nosotras podemos contar. Da igual si es un cuento, una novela, un haiku, un artículo, una lista de sonidos de lluvia. Nuestra voz es única.

La urgencia por la palabra genera vínculos muy fuertes. Nosotras nos reunimos alrededor de esta mesa, como si fuera un café en una ciudad con curvas o un hueco junto a un fuego para contarnos las historias que nos hacen sentirnos vivas. Como refugio, aquí nos encontramos sin maquillajes ni grandes ropas: no nos hacen falta. Este hogar es un espacio de confianza donde nos cuidamos y recibimos a nuestros amigos. El amor está en todo, pero sobre todo está en el abrazo: cuando dos personas se encuentran y, en tanta cercanía, solamente se aceptan, sin juicios. Nuestro hogar es el espacio donde esto sucede.

Mi intención es que sea aquí donde descubramos, por fin, que a través de nuestra escritura hacemos más vívida la experiencia y que, al compartirlo, nuestras emociones y los hechos del día a día se extienden como si fueran raíces, llegando a otras personas que quizá encuentran en ellas algo de poesía: una palabra que nos conecta entre nosotras, nos trasciende y se hace eterna.

Te invito a que sientas que este lugar es tu casa. A que te atrevas por fin a escribir con tu voz. A que no te asuste compartir en comunidad tus ideas y tus escritos. A que empieces a pensar en si escribir es también una manera de mirar el mundo. Y construirlo. E inventarlo.

Aquí es donde, por fin, nos encontramos.