Desde que nació Maitena Caimán, algunas personas me han preguntado por el proceso que me llevó de una idea primigenia —en realidad, un susurro— a la web que ahora estáis viendo. Desde fuera, quizás, parece algo sencillo: una plataforma con unos pocos textos, con casi nada de imagen, muy pocas categorías y que crece muy a cuentagotas cada semana. Desde dentro, sin embargo, lo que yo veo es una plataforma llena de elementos que cuidar, como que las fuentes, las imágenes, los colores, los gráficos y sobre todo las ideas para que avancen todas en la misma dirección: generar un hogar para vosotras, que amáis escribir y hacer de la palabra, quizá, un modo de vida.

 

 

Lo que subyace a todo lo que se ve a simple vista es una serie de ideas madre que hacen de basamento a esta casa. Estas ideas, ya lo sabéis, son hogar, escritura, conexión, talleres, nosotras. Lo curioso es que hace dos/tres años, cuando estaba en Perú viajando sola después de una crisis de no saber nada sobre mí ni sobre el futuro, estas fueron las palabras que escribí en mi cuaderno. Todo lo que ahora podemos “tocar”, esta web y estas palabras, nacieron en un apunte en un autobús en Puno. Cuando lo recuerdo no puedo imaginarme cómo aquella semilla casi invisible ha logrado germinar hasta convertirse en esto tan real. Y, a la vez, me lo imagino perfectamente: es el fruto natural de un compromiso.

 

 

Al volver a Madrid imaginé mucho lo que quería hacer con mi vida: construir una casa en la montaña que pudiera ser un hogar de personas afines. Yo volvía sin patria, sabiéndome un poco de todas partes y con muchas ganas de dar. El mundo siempre me ha parecido un lugar de abundancia en todos los sentidos, pero especialmente de aprendizajes y de ideas. Yo sentía que tenía que devolver un poco de eso y tenía una ligera noción de qué me gustaba mucho hacer y de cómo conseguirlo. Pero había muchos problemas: no tenía un presupuesto para construir una casa (un sueño que algún día llegará), no tenía conocimientos, tampoco, para crear una web por mí misma, no tenía —ni tengo— idea alguna sobre qué significa emprender o crear un negocio, pero tenía tiempo. Durante un año estuve investigando mucho lo que ya estaba disponible: ¿existían talleres transversales, donde la escritura fuera desde el lugar íntimo y cotidiano hasta la publicación de un libro o un reportaje? ¿Alguien había prestado atención a los diarios hasta ahora? ¿Algunas personas que amaban escribir se sentían a veces solas, sin encontrar su lugar de reunión, su estadio, su plaza? ¿Se estaba generando una conversación sobre escritura en redes sociales o en foros? ¿Había algún espacio de refugio donde escribir sin ser masacrados por la dictadura del like, share, pin it (esas cosas que no sabemos cómo han llegado, pero que ahora rigen nuestra autoestima)? Por supuesto, algunas respuestas fueron positivas y otras negativas, pero no encontré nada que tuviera todas las caracterísiticas que yo nacesitaba en mi hogar imaginado.

 

 

Durante un año, este proyecto quedó paralizado. La urgencia de lo cotidiano se me echó encima y Maitena Caimán pasó a ser una carpeta digital llena de ideas y de archivos y de lecturas y de webs que me inspiraban y de paletas de colores y de fuentes y de disparadores de escritura que quería compartir con alguien. Mientras estaba latente, algunas veces me llegaba una luz: “el diario debe ser la herramienta, no el fin” o “debe ser un refugio donde ir en contra de la autocensura”. Entonces esas ideas las iba apuntando, para que algún día hicieran parte del decálogo aún no escrito de esta casa.

 

 

Antes de dejar por aquí algunas ideas que a mí me ayudaron mucho a crear este espacio, os quiero decir algo importante: todos los proyectos nacen en la imaginación y todos, especialmente los que perviven, son fruto del tiempo. De un día para otro no se levanta un imperio, estoy segura. Hay que ir probando combinaciones de piezas (hogar+escritura+nosotras son las mías) hasta dar con una que funcione. Y no me refiero a que funcione para el mundo: sobre todo que funcione para ti. Pienso en esto cada día, cuando tengo que dedicarle horas a un texto para la web, a un taller que estoy preparando o a diseñar los gráficos de los desafíos. Y, por ahora, me funciona: más bien me llena de amor construir este espacio a compartir.

 

 

A continuación os dejo algunos consejos. Veo que muchas de nosotras estamos tratando de emprender en el mundo digital. ¡Espero que nazcan espacios preciosos!

 

 

  • Para mí la primera idea fue: ¿Qué siento que el mundo (y yo) necesita y aún no existe? Maitena Caimán nació de mi propia necesidad de tener un espacio compartido con mis personas-bandera.

 

 

  • Cuando me di cuenta de que mis piezas podían encajar, empecé a prestar muchísima atención a los detalles: unos colores que me inspiraran, una estructura en una web que me pareciera útil, un diseño que me atrajera, un texto que me produjera emociones. Todo eso lo fui salvando en una carpeta de Evernote. Fue súper útil para mí poder rastrear de dónde venía cada idea, cada color, cómo otras personas habían sorteado los mismos obstáculos.

 

 

  • Cuando me puse en serio con la web, conocí a Sara de Estudio Avellana y nos intercambiamos su Método perfecto para organizarse por Norte de Papel. Y me encantó: para mí, que soy un caos curioso, que toda novedad me excita y pronto la abandono por otra, fue una gran ayuda, porque me guió hacia mis herramientas ideales de organización, me aclaró las ideas respecto a lo que estaba creando, me hizo ver, de algún modo, el final del camino. Lo que necesitaba (un plan de acción, generar un calendario para que el proyecto tuviera cierta rutina, encontrar mi forma de agendar contenidos, talleres, promociones, etc) me lo dio este curso precioso. Aparte, que es súper cuqui, como dice siempre Sara. Un básico para emprender.

 

 

  • Lo más importante es tener una filosofía sólida sobre la que construir todo lo demás. Todo lo contrario me pasó con Hey Hey World, que era un blog de viajes por obligación, porque yo quería en realidad escribir sobre cualquier cosa, de forma quizá más poética o literaria de lo que lo hacían los otros blogs en mi nicho. Por eso siempre estuvo en un lugar de entremedias que algunas veces se me hacía muy incómodo. Sin embargo con MC lo tengo muy claro: las bases son las que hacen que el proyecto se mantenga siempre en su rumbo, sin perder el objetivo de vista.

 

 

  • Respecto al diseño y a la web: aprendí a hacerlo todo por mí misma con tutoriales de Photoshop y una plantilla súper verstátil de WordPress. Yo creo que en los últimos años hacer una web casera es ya es algo realmente sencillo si se le pone tiempo y ganas de aprender. Los colores y las fuentes fueron llegando a medida que todo crecía (de hecho MC fue dos webs antes que ésta, una muy veraniega, otra muy diario íntimo, y los colores y fuentes siempre fueron acordes a la idea que había detrás).

 

 

  • ¿Alguien cree en ti? Con Sara alguna vez hemos hablado de que a menudo los proyectos se desinflan porque nadie de nuestro círculo nos apoya o lo ve viable. ¿Es tu caso? Internet es el lugar donde encontrar personas que sí creen en el futuro de tu idea. Quizá en nuestro hogar o en algún grupo de emprendedores encuentres esa red de confianza y motivación.

 

 

  • A mí me ha servido mucho conocer a las personas que van a leer este texto y a interactuar con mis ideas. Les he puesto voz, cara, ahora sé qué les preocupa (en gran parte, lo mismo que a mí, cómo hacer de lo que más nos gusta un modo de vida independientemente del lugar físico donde estemos), también sé qué sueñan, a dónde quieren ir, qué extrañan de sus casas cuando están de viaje o qué les gustaría estar haciendo en lugar de estar en sus ciudades. Lo que en un momento fueron alumnas o lectoras, se han convertido poco a poco en mis amigas. Eso me parece fundamental: al final lo que queremos es un hogar donde charlar sobre escritura y conocernos mejor. Eso es MC.

 

 

  • Por último, debemos tener paciencia, no quemar las etapas, vivirlas todas, tratar de aprender de cada una de ellas. Sé que si hubiera tenido el presupuesto para construir este hogar en la montaña, como yo quería, ahora quizá habría fracasado: me falta tanto por aprender. Pero en Internet todo es mutable, todo cambia, es fácil modificar una idea hasta dar con la que estábamos buscando desde el principio. Lo más importante tal vez será el compromiso que estemos dispuestas a generar con nuestra idea. Así que haz esto: deja de apostar siempre por lo urgente y dedícate, al menos unas horas a la semana, a lo importante: lo que te hará crecer. Quizá sea tu escritura o tu proyecto o tu familia o tu hogar. Tú eliges.

¿Tenéis alguna otra idea? ¡Cuéntanosla en los comentarios!

6 Comments
  • Sil
    Posted at 23:34h, 14 Mayo Responder

    “Y me encantó: para mí, que soy un caos curioso, que toda novedad me excita y pronto la abandono por otra, fue una gran ayuda”, Creo que necesito a Sara con igual sentido!
    (gracias por compartir tu proceso, lo veo tan claro!)

    • Maitena Caimán
      Posted at 11:28h, 15 Mayo Responder

      ¡Hola Silvia!
      Reconocer que somos un huracán es el primer paso jejeje, después es súper útil contar con herramientas como la de Sara para aprende a organizarnos y a no perdernos en los caminos de la curiosidad. ¡Besitos!

      M

  • ClemSinOxigeno
    Posted at 18:47h, 15 Mayo Responder

    Gracias. En estos momentos de tristezas y bloqueos emocionales, leerte es reconfortante. Espero levantarme pronto. de nuevo.
    Abrazosy buena vibra
    J
    (Clem)

    • Maitena Caimán
      Posted at 13:31h, 16 Mayo Responder

      <3 <3 Te envío todos los abrazos, preciosa.
      Todo va a estar bien (es mi lema, de verdad funciona).

      M

  • Andrea Pisani
    Posted at 21:11h, 15 Mayo Responder

    Yo veo mi casita en la montaña al final de mi viaje, o durante, ya veré como fluye.
    Se que pronto llegará a materializarse ese sueño que nació después de ir a Perú. jaja.
    Oh! y también quiero muchas llamas.
    GRacias por los consejos. Necesito crear hábitos de nuevo, ya que con el viaje que empecé hace dos años estoy volviendo a nacer, creo que voy por la adolescencia recién. Hermoso tu hogar de escritura.

    • Maitena Caimán
      Posted at 13:32h, 16 Mayo Responder

      Me sumo a tener MUCHAS MUCHAS LLAMAS <3 Son mis animales favoritos entre todos mis favoritos. ¡Tan tierrrnaaass!
      Gracias por las palabritas!

      M

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